¿Qué es el rigor mortis?
El rigor mortis es el endurecimiento natural de los músculos que se produce tras la muerte, tanto en animales como en seres humanos. Se debe a cambios químicos en los músculos una vez que el corazón deja de latir y la sangre deja de circular. Cuando un animal o una persona muere, el corazón deja de bombear. Las células dejan de recibir oxígeno y nutrientes. Las células comienzan a quedarse sin energía (trifosfato de adenosina, ATP), que es lo que utilizan los músculos para relajarse y contraerse.
Sin ATP, las diminutas estructuras de las fibras musculares se «bloquean» en su sitio, lo que hace que se pongan rígidas y que el cuerpo se sienta rígido. Esa rigidez es lo que llamamos rigor mortis. Aparece, alcanza su punto máximo y luego desaparece a medida que el cuerpo se descompone. El proceso es esencialmente el mismo en animales y seres humanos, pero en los animales es especialmente importante para la calidad de la carne.
Rigor mortis en el pollo
El momento en que se produce el rigor mortis depende de la temperatura, el tamaño corporal y el estado del cadáver. En los pollos de engorde, la fase de prerigor es típica y dura unos 30 minutos tras la muerte. Durante esta fase, los músculos siguen estando relativamente blandos y flexibles, y aún hay ATP (energía) disponible en ellos.
El inicio del rigor mortis suele producirse entre 30 y 120 minutos después de la muerte, a medida que los niveles de ATP disminuyen y los músculos comienzan a endurecerse. El rigor mortis completo suele desarrollarse tras unas tres horas, momento en el que los músculos alcanzan su máxima rigidez. Por lo tanto, es recomendable planificar el enfriamiento durante este periodo.
El rigor mortis no dura para siempre. Desaparece en unas 4 a 24 horas o más, dependiendo de las circunstancias. La rigidez disminuye gradualmente a medida que las enzimas descomponen las proteínas musculares, los tejidos comienzan a descomponerse (maduración) y la carne se vuelve más tierna y sabrosa.