La inteligencia «congelada» implica un rendimiento predecible
El modelo de IA de JBT Marel es estático o «congelado» durante toda la vida útil de dicho modelo dentro de la máquina. Esto significa que no aprende nada, no evoluciona ni cambia de comportamiento una vez instalado en la máquina y puesto en producción. Aunque pueda parecer una limitación, en realidad es una ventaja. Los modelos «congelados» garantizan un comportamiento estable y predecible a lo largo del tiempo. La máquina funcionará mañana exactamente igual que lo ha hecho hoy.
«Antes de instalar los equipos, JBT Marel y el cliente mantienen conversaciones detalladas para confirmar que el modelo de IA cumple todos los requisitos del cliente. Todos los equipos mostrarán únicamente el comportamiento esperado. En ningún caso, una vez que hayamos puesto en marcha las máquinas, el modelo de IA cambiará de comportamiento».
Utilizar la IA allí donde aporta un valor real
JBT Marel no utiliza la inteligencia artificial en todos los ámbitos, y eso es a propósito. Hay tareas que se resuelven mejor mediante la física, la calibración o algoritmos clásicos. Por ejemplo, en el SensorX, la detección de grasa u hueso mediante rayos X se basa en propiedades físicas que no requieren inteligencia artificial.
Cuando solo se buscan anomalías sencillas, un algoritmo básico puede ser suficiente; por ejemplo, aplicar un umbral a una línea roja e identificar su punto más alto. Si eso es todo lo que necesitas, no hace falta un modelo de IA.
Sin embargo, si se desea detectar patrones más complejos o inusuales, es aquí donde entra en juego la IA. Donde la IA realmente destaca es en la interpretación. Es muy eficaz a la hora de leer datos de sensores, reconocer patrones, detectar anomalías y comprender información visual compleja. En esos casos, las redes neuronales convolucionales resultan especialmente eficaces, ya que pueden analizar patrones dentro de series de datos y extraer conclusiones más significativas.